Los pies - Cuidado y protección

Los pies son los grandes olvidados de los cuidados del cuerpo. Como reflexóloga considero muy importante mantenerlos limpios, desodorizados e hidratados. Todo esto facilita enormemente mi trabajo y redunda en un beneficio añadido para el bienestar del cliente. Unos pies con hongos, callosidades y descamaciones son muy difíciles de trabajar y, en algunos casos, resulta imposible acceder a los reflejos de la zona donde se encuentran estas manifestaciones.

La "podobromhidrosis" es el nombre científico del olor de pies. La descomposición bacteriana del sudor mezclada con la grasa de las glándulas sudoríparas desprenden ese olor a queso en descomposición tan característico de quienes sufren de este problema. Los hongos se ubican entre los dedos, bajo y sobre las uñas y, junto a las bacterias, son los responsables del mal olor de los pies.

Algunas personas se sienten molestas cuando les indico que padecen este problema porque lo relacionan con la falta de higiene, y no es así en la inmensa mayoría de los casos. 

Las causas pueden ser:

  • El ambiente en el que se produce el cultivo de los hongos y bacterias es muy propicio: un lugar oscuro, con calor, húmedo y con poca ventilación; además los pies se pueden contaminar por contagio en gimnasios, piscinas...
  • Hiperhidrosis o excesiva transpiración: se produce por una sobreactividad del sistema nervioso simpático. 
  • Utilizar calzado inadecuado: si los zapatos son muy cerrados o pequeños, los pies van a sudar y a producir olor. 
  • Usar calcetines que no sean de algodón o fibras naturales puede provocar mal olor de pies.
  • El estrés: el cuerpo puede reaccionar aumentando la sudoración y producir mal olor.
  • Desequilibrios hormonales.
  • Medicamentos.
  • Problemas metabólicos.

Para ayudar a combatir este problema recomiendo sobre todo secar muy bien los pies después del baño o la ducha (si es necesario, porque no se accede bien entre los dedos, con secador) y los tres productos que se indican a continuación. En caso de hongos es conveniente utilizar un preparado con aceites esenciales de manuka, árbol del té, canela, naulí y clavo (entre otros) diluidos en un aciete vegetal (yo utilizo ricino) a una concentración muy alta y aplicar mañana y noche una gota encima de la uña (o zona afectada). Es un tratamiento lento pero efectivo si se es constante.

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